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Ardales

El pueblo se levanta al pie de un escarpado cerro en el que todavía se conservan las ruinas de una antigua fortaleza. La fisonomía que presenta es de calles sinuosas y casas blancas encaladas de dos plantas. El monumento más notable es la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de los Remedios, de finales del siglo XVI.

En 1720 se construyó otra nueva Iglesia sobre la anterior y en su arquitectura destaca su portada barroca y un bello frontón curvo partido y cuyos brazos flanquean una hornacina. La torre es cuadrada con balaustrada y rematada con un capitel revestido de azulejos. El interior es de tres naves, con la principal cubierta de armadura de madera, y una bóveda ochavada en el presbiterio.

En la parte baja del pueblo se levanta el convento de los Capuchinos, de los siglos XVII y XVIII, cuya iglesia tiene en su exterior una espadaña rematada por almenas. Y no muy lejos está la ermita de la Encarnación, de planta rectangular, bóveda de medio cañón y decoración típica del XVIII.

A unos cinco kilómetros del casco urbano está la notable cueva de Ardales o de Doña Trinidad Gründ, con pinturas rupestres de la época solutrense (20.000 años a. C.), un importante yacimiento neolítico (3.800 años a. C.) y varios enterramientos del calcolítico (2.700 años a. C.). Esta gruta está protegida legalmente y durante muchos años ha estado cerrada al público, aunque ahora se puede visitar en grupos muy reducidos y con cita previa.

A unos cuatro o cinco kilómetros también está la zona de las Mesas de Villaverde y en ella las ruinas de Bobastro e iglesia mozárabe rupestre de gran interés por mezclar elementos arquitectónicos cristianos con califales.

El parque natural que bordea los embalses de la cuenca del Guadalhorce es otro de los lugares de notable interés medio ambiental y ecológico.

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El Burgo

Situado en el borde oriental de la Serranía de Ronda. Enclavado en la Reserva de la Biosfera de la Sierra de las Nieves, el paraje natural que lo rodea es de una belleza incomparable. Rodeado de pinsapos y encinas, que se mezclan con quejigos de alta montaña y pinos.

Del castillo medieval que diera origen al pueblo quedan los restos de lienzos de sus murallas, enlazadas ya con las casas del barrio alto; dentro de lo que debió ser el recinto de la fortaleza se levanta la Iglesia de la Encarnación.

Si hay algo de El Burgo de lo que se sienten orgullosos los burgueños, es de su río, el Turón y de los arroyos que vierten en él sus aguas.

Fuera del casco urbano hay senderos que permiten disfrutar de bellas vistas: siguiendo la carretera de El Burgo a Ronda, el mirador en el que se encuentra el monumento al guarda forestal, desde el que se contemplan magníficas panorámicas del tajo del valle de Lifa; las ruinas del convento Virgen de las Nieves, la cascada y el molino de la Fuensanta.

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Caminito del Rey

El Paraje Natural Desfiladero de los Gaitanes se encuentra en el centro de la provincia, entre los municipios de Álora, Antequera y Ardales. Constituye uno de los paisajes más espectaculares de la sierra malagueña, con paredes escarpadas y de altura considerable, entre las que discurre el río Guadalhorce después de pasar por los embalses de El Chorro, Guadalhorce, Guadalteba y Gaitanejo.

El Desfiladero de los Gaitanes es un cañón excavado por el río Guadalhorce en el término municipal de Álora, con acceso desde el norte por los embalses del Guadalhorce y desde el sur por El Chorro, que en algunos puntos sólo tiene 10 metros de anchura y que alcanza los 700 metros de profundidad.

Hasta la llegada del AVE, el desfiladero era el único acceso ferroviario a Málaga capital desde el interior de Andalucía, con un largo túnel excavado en la pared este del desfiladero. En la actualidad existe otro túnel situado a un kilómetro al este, bajo la Peña Huma, para el acceso ferroviario de alta velocidad.

La construcción de un canal de agua desde los embalses del norte hasta El Chorro para aprovechar aquí el desnivel en una central hidroeléctrica, llevó aparejado un camino de mantenimiento de dicho canal, conocido como Caminito del Rey porque la obra fue inaugurada por el rey Alfonso XIII. Este camino (lo que se conoce como las pasarelas), de unos 3 kilómetros de longitud, discurre entre paredes verticales y un puente en el mismo desfiladero sobre el canal de agua.

Hasta hace escasas fechas, el camino se encontraba “herido de muerte”. La acción de la naturaleza y la mano del hombre habían llevado a esta infraestructura de comunicación a un estado de deterioro deplorable. El paso por el Caminito del Rey se hacía imposible y con la desaparición de esta conexión entre diferentes enclaves desaparecía también una parte de la historia de los pueblos que en ellos se ubican.

La recuperación del Caminito del Rey no es tan solo dotar a la zona de un elemento dinamizador de turismo y de un foco de atracción de visitantes, sino además, que el camino vuelva a ser transitable, es devolver a los habitantes de estas tierras y de estos pueblos parte de su historia y un elemento vivo de sus recuerdos.

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Cueva prehistórica de Ardales

La cueva prehistórica de Ardales forma parte de un conjunto de yacimientos paleolíticos europeos que recibieron pinturas y grabados desde hace más de 30.000 años.

Más de mil motivos artísticos se dibujaron en los 1.600 metros de galerías oscuras de la cavidad, muchos de ellos de un valor extraordinario por su escasez.

Los visitantes pueden contemplar numerosos vestigios artísticos, entre los que destacan: los signos realizados por los exploradores a lo largo de las galerías, desde la boca de entrada hasta el fondo de las salas; las manos negativas que hicieron los primeros artistas que visitaron la cueva, teniendo en cuenta que son muy raras, ya que sólo se conservan este tipo de representaciones en treinta yacimientos europeos; las representaciones de animales, entre las que destacan las ciervas, ciervos, cabras, pez, etc.; por último, también se puede ver algunas figuras humanas femeninas, extraordinariamente escasas en el arte rupestre paleolítico español.

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